María: Diciendo “Si” a Dios

Conocemos al menos cuatro cosas sobre María. Ella era una jovencita. Las chicas en este tiempo se casaban cuando llegaban a la pubertad, tal vez doce y medio, o trece años. Ella fue pobre, y fue una creyente en Dios. También ella estaba enamorada. Cuando la historia empieza ella estuvo comprometida con un hombre llamado José. Los hombres se casaban cuando tenía como 18 años. El tiempo entre el compromiso y la boda normalmente era entre seis meses y un año. Durante este tiempo le pareja fue considerada casada y se les llamaba esposo y esposa, pero no vivian juntos ni tenían relaciones sexuales. Cuando los padres de la novia y el novio llegaban a un acuerdo de cuanto sería el intercambio de dinero y pertenencias, entonces la boda se celebraba. Durante este año de compromiso, la novia no podía ser descartada a menos que hubiera una carta de divorcio, y eso sólo si se descubría que ella no era una virgen.

Como todas las novias, me imagino que ella estaba pensando en su boda, su vestido, los invitados, la comida, la música y las decoraciones. Era el tiempo más feliz de su vida.

Es en este tiempo que Dios entra en escena. El va a pedir a una jovencita que participe en algo tan grande, lo cual es casi imposible creer. Dios envía otra vez al ángel Gabriel a Nazaret, un pueblo en las lomas alrededor del mar de Galilea. Nazaret tuvo una mala reputación. Natanael, uno de los discípulos dijo, “De Nazaret! ¿Acaso de allí puede salir algo bueno?” El texto dice:

“A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María.

Estos versículos narran dos hechos sobre María. Primero ella es una virgen. Versículo 27 lo dice dos veces. Segundo, María es completamente ciega, sin idea de que su vida va a cambiar. El ángel le dice, “!Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.”

El ángel no dice “Alégrate, llena de gracia” como si María fuera llena de gracia que podría darla a todo el mundo. Dice que ella ha recibido el favor de Dios. Eso es gracia, pero gracia de Dios. Recibir el favor de Dios cuando no nos merecemos. Por eso María se perturbó. María no pensaba en sí misma como una persona muy favorecida. Ella, más que todos, conocía sus propias fallas. Si María hubiese sido una persona que nunca pecó en su vida y que siempre fue perfecta, no habría sido una sorpresa recibir el favor de Dios .

La Biblia enseña que solo Jesús fue sin pecado (II Cor. 5:21, I Pedro 2:22, I Juan 3:5). Las escrituras no dan lugar a ninguna otra excepción. Eclesiastés dice, “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” Apocalipsis 15:4 dice que los ángeles en el cielo adoran al Señor proclamando, “ .. pues sólo tú eres santo . .” Jesús dijo en Lucas 18:19, “Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.” Pablo escribió en Romanos 3:23, “No hay justo, ni aun uno, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siguiera uno.” Y como leímos la semana pasada, en Mateo 11:1, Jesús dijo  “que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista.” María, como un mortal, al igual que cualquier otro ser humano, era una persona pecadora que necesitaba ser redimida. Ella misma reconoció eso cuando oró en el versículo 1:46,47, “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” María conociendo su estado como un ser humano imperfecto, se asustó ante la presencia de la perfección.

Vamos a ver las palabras de Gabriel.

“No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo, Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin.”

Que una virgen quedará encinta o embarazada  cumpliría la profecía de Isaías 7:14, donde dice, “Por eso, el Señor mismo les dará una señal; He aquí que la virgen concebirá y  dará a luz un hijo.” Gabriel dice que su nombre será Jesús, que significa Jehová-Salvación. Mateo 1:21 explica su nombre cuando dice, “porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” La frase que Él será grande cumple la profecía en Isaías 9:6 que dice, “Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo y se le darán estos nombres, Consejero admirable, Dios fuerte.” Que reinará para siempre sobre el trono de David cumple 2 Samuel 7:16.

Con toda esa información, María pudiera haber hecho muchas preguntas. Pero ella tuvo solo una pregunta, una inquietud, y es un asunto más técnico, ella quiso saber, “¿Cómo podrá suceder esto, puesto que soy virgen?” Ella no respondió al ángel Gabriel con dudas como Zacarías, “¿Cómo podré estar seguro de esto?” María preguntó, tal vez por su inocencia, “¿Cómo va a hacer eso?”

El ángel explico que quedará embarazada, con el poder de Dios. Para que ella entendiera mejor  y creyera que si es posible, él le cuenta que su tía o parienta Elisabet está embarazada en su vejez. Es decir que si pudo pasar con Elizabet, también puede pasar con María. Dice, “Porque para Dios no hay nada imposible.” Si Dios puede crear el universo de nada, puede crear un embarazo de nada. Dios puede y hará cualquier cosa que él quiere.

Antes de seguir, quiero hacer un comentario sobre esta historia. Mateo 1:25 dice que su esposo José “no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo.” La Biblia menciona que María tuvo cuatro hijos más, incluyendo Jacobo uno de los líderes de la iglesia antigua, y tuvo algunas hijas. María no fue una virgen por el resto de su vida. Pero mi punto es este, María no tuvo vergüenza de decir que ella era una virgen, no tuvo vergüenza de mantener su pureza hasta la noche de su boda,  no tuvo relaciones sexuales hasta que se casó, como es el plan de Dios. Creo que los chicos y chicas en los colegios ahora se burlan de los que deciden llevar una vida de pureza. Pero no es una vergüenza, es una señal de que estas siguiendo a Dios y de que quieres agradarle. Estas siguiendo el mejor plan para tu vida y Dios puede bendecirte muchísimo más de lo que puedes imaginar si sigues el plan de Dios y escoges mantener tu pureza hasta tu boda.

La cosa es que si mantenemos nuestra pureza, nuestra virginidad, estamos diciendo a Dios, confió en ti, tú sabes mejor que yo, quiero seguir tu plan. Cuándo confiamos en Dios él puede usarnos en maneras increíbles. Recibimos las bendiciones de Dios. Las bendiciones de Dios valen mucho más que no esperar hasta casarse y vivir en fornicación. Hay mucha tentación cuando se está enamorado, y María y José estaban enamorados. Pero Mateo 1:19 dice que José era un muchacho “justo.” Jóvenes, no es imposible. Dios quiere usarte, pero es mejor si confiamos en Dios, y mantienen su pureza.

Por eso María puede responder al mensaje de Dios con lo que ella dijo.

¿Cuál es la respuesta de María? Zacarías no pudo responder porque el ángel le volvió mudo. Pero María pudo responder. Ella dijo, “Aquí tienes a la sierva del Señor. Que él haga conmigo como me has dicho.” Podemos aprender dos cosas de María. Primero, ella reconoce que ella es la propiedad de Dios, y que el puede hacer lo que quiere con ella. Segundo, ella esta dispuesta, dijo “si” al imposible. Dijo “si” al plan de Dios. Cómo una jovencita, de edad de trece, catorce, o quince años puede ser tan madura es inspirador. ¿Estamos dispuestos a decir a Dios, haz lo que quieras con mi vida? ¿Estamos dispuestos a la obra de Dios?

En el caso de María y José, costó mucho estar disponibles para Dios. Su reputación desapareció, ella fue malentendida, y vio todas las miradas y murmuraciones de la gente. Tal vez perdió una boda más grande con toda la familia. Ante todo ella iba a experimentar confusión, oposición, dolor del alma, angustia, y soledad. En el fin ella vio a su hijo sufrir y morir en la cruz. A veces cuando decimos “Si” a Dios, es posible que vamos a sufrir. Pero también ella vio a su hijo resucitado y le vio cuando regresó al cielo.

¿Qué es lo que Dios quiere de nosotros? ¿Comprensión total de lo que va a pasar en el futuro? No, porque eso es imposible. Tal vez es mejor si no sabemos lo que va a pasar en el futuro. Entonces, lo que Dios quiere de nosotros es que estemos dispuestos para ser sus discípulos, sus seguidores, sus testigos.

Aunque María recibió el favor de Dios, ella también necesitaba ser perdonada por Dios. Le tomó muchos años para darse cuenta de que el hijo que ella dio a luz fue la persona escogida para perdonarnos  nuestros pecados y salvarnos. A veces no entendemos el plan de Dios sino hasta que mucho tiempo ha pasado.

¿Estuvo María asustada? Yo creo que si. La vida cristiana no es una vida fácil, ni segura en algunas áreas. Pero no hay nada mejor que saber que estas en la voluntad de Dios. ¿Estamos dispuestas que Dios nos use hoy? ¿Podemos decir, aquí tienes a la sierva o al siervo del Señor? ¿Podemos decir, Heme aquí, envíame a mí?

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