El Amor Nunca Se Rinde

Una de mis películas favoritas es The Princess Bride (La Novia Princesa). La película es la historia del amor entre un joven pobre y una señorita hermosa. Él fue uno de los siervos de su familia. Las palabras favoritas de el para la señorita eran “Como tu digas.” Cuándo él fue más grande el anuncio que iba salir, solo para regresar con la capacidad de cuidarle a ella.

Pero después de mucho  tiempo y varios eventos, la señorita, llamada Buttercup, resultó en creer que su enamorado, Westley, fue matado por el pirata Roberto. En su tristeza se rindió al príncipe malo de la provincia para casarse con el.

Antes de que su matrimonio fuera consumado, Westley secuestró a Buttercup disfrazado con la intención de descubrir porque no quedó con su compromiso de esperar para él. El habló del muchacho, pretendiendo de conocerle, diciendo que el solo habló de la fidelidad, y preguntó como ella no pudiera esperar. En desesperación, ella gritó al hombre “Yo morí el día que enterré que él murió, y tú puedes morir también.” En este momento ella empujo Westley y él se cayó en una barranca muy inclinando. En su caída, gritó, “como tu deseas.” Cuándo ella  se dio cuenta que él era Westly, ella también se cayó. Cuándo los dos estaban en el fondo, el preguntó por qué no esperaba para él. Ella dijo, “porque tú estabas muerto.” Westely respondió, “La muerte no puede detener el amor verdadero. Solo puede detenerlo un tiempo.”

La charla esta noche está basado en el versículo que encontramos en I Corintios 13:7. En este versículo el Apóstol Pablo termina explicando sobre lo que es el amor. Termina diciendo en la versión Nueva Traducción Viviente, El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.” Otras versiones en vez de decir “el amor nunca se da por vencido” dicen, “todo lo sufre”, “tener amor es sufrirlo todo”, “todo lo disculpa”, “el amor acepta todo con paciencia”, “disculpa sin límites”, o “el que ama es capaz de aguantarlo todo.” Personalmente, no creo que estas versiones sean muy buenos o saludables todos los tiempos. Creo que la versión Nueva Traducción Viviente es la mejor, “El amor nunca se da por vencido.” No creo que es muy saludable sufrirlo todo, o aguantarlo todo, o aceptar todo con paciencia.

Mi versión en inglés dice, el amor siempre protege, siempre confía, siempre espera, y siempre persevera. Creo que eso está más cercano a la Nueva Traducción Viviente. La palabra en griega es STEGO y significa proteger o mantenerse fijo contra algo, como resistir. Sería como un ejército que se mantiene firme cuando está bajo ataques.

Qué significa todo eso. Para mí, es el corazón de la palabra “compromiso.” El compromiso es una perseverancia, una devoción inquebrantable que aún la muerte no puede cambiar. El compromiso es la evidencia de un amor verdadero.

Hay una historia de cuando Julio Cesar llegó a Inglaterra con sus guerreros, él les llevó a un precipicio sobre el mar. Allá los soldados miraban mientras Julio Cesar quemaron todos sus barcos. Los soldados no pudieron regresar a Italia, solo tenía una opción, seguir y conquistar el país de Inglaterra, y eso es lo que hicieron. El compromiso es tener solo una opción, seguir y perseverar. El compromiso significa la decisión de seguir en su relación.

El Dr. Michael Johnson, un profesor de sociología explica que hay tres dimensiones del compromiso – personal, moral y estructural. El compromiso personal dice, “Yo quiero” perseverar. Para mi yo lo hago porque es un placer. El compromiso moral dice, “Yo debo” perseverar. El compromiso moral dice que yo lo hago porque creo que es lo  correcto. Voy a perseverar por mis valores y creencias. Hice un pacto ante sDios y debo cumplir con mi palabra. El compromiso estructural dice, “Yo tengo” que perseverar. Dice que tengo que quedarme en mi matrimonio por mis hijos, por mis finanzas. La verdad es que el compromiso puede beneficiar a los tres.

Pero en nuestra sociedad hay menos y menos personas haciendo compromisos, especialmente el compromiso que viene con el matrimonio. Esta semana leí estadísticas sobre el matrimonio en el mundo. Listaron la taza de matrimonios entre personas entre las edades 18 y 49. Las culturas donde hay tasas más altas de matrimonio están en Asia y el medio oriente. Los lugares con la más baja tazas del matrimonio están en América del sur y central. El país más alto con el matrimonio con casi 80% fue Indonesia, seguido por Jordán, Turquía, Qatar, Egipto, Malasia, e India. El país con la tasa más bajo del matrimonio en el mundo con solo 20% fue Colombia, seguido por Perú, Suecia, Argentina, Chile, Nicaragua y Brasil. No listaron Ecuador porque es un país más pequeño pero me imagino que Ecuador estaría cerca de Colombia.

Por qué mucha gente tiene miedo de comprometerse? Tal vez una razón sea porque estamos una cultura que quiere todo ahora. No queremos esperar. Queremos gratificación inmediatamente, no estamos dispuestos a esperar o hacer sacrificios. Queremos tener con opciones. Queremos que la puerta de atrás se quede abierta.

La Biblia siempre usa la relación entre Cristo y la iglesia para un ejemplo para nuestros matrimonios. Jesús siempre se refiere como el novio de la iglesia, y que todos somos los comprometidos con el hasta la boda en el cielo. Ahora es nuestro tiempo para mostrarnos fieles y puros. Pero que dice la Biblia sobre nuestra vida como novias, como casados con Cristo. Jesús dijo en Juan 16:33 que en “este mundo afrontarán aflicciones.” Pablo dijo en I Corintios 7:28, “los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos.” Por toda la Biblia somos llamados para perseverar. Hebreos 10:36 dice, “Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.” Santiago 5:11, “dichosos a los que perseveraron.” El Apóstol Pablo sintió orgullo por la perseverancia de los en tesalonicenses. Entonces, en nuestra relación o matrimonio con Cristo, somos llamados para perseverar. Pero como dice en hebreos, si perseveramos vamos a recibir lo que Dios nos ha prometido.

Si no nos rendimos en nuestra relación con Dios, vamos a recibir una gran recompensa. Así son nuestros matrimonios. Hay un dicho que dice que hay tres cosas que necesitamos en nuestras vidas. Algo para hacer, alguien para amar, y algo que esperar. La esperanza provee optimismo y razón para las cosas que hacemos.

Hebreos 11:26 dice sobre Moisés, “Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa.” En Santiago cuando habla de la perseverancia de Job siga diciendo, “Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor.” Sabemos las historias de la perseverancia de Abraham. También de Jacob, que trabajó por siete años para su suegro para tener Raquel, y después siete años más para él.

En Efesios 6:6,7 el Apóstol Pablo escriba a los esclavos, pero en una manera todos somos como esclavos cristianos a nuestros cónyuges. Él dice, “Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que hay hecho, sea esclavo o sea libre.” Lo que Pablo está diciendo es que en todo lo que hacemos al Señor vamos a recibir de Él. En nuestros matrimonios, todo lo que hacemos cuenta, aún si todos nuestros esfuerzos no son reconocidos.

Jesús quiere que nosotros oyéramos las palabras, “Hiciste bien, siervo bueno y fiel. Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. Ven a compartir la felicidad de tu Señor.” Dios nos ha puesto encargado de amar a nuestros cónyuges, para nunca se da por vencido, para mantener la fe, para siempre tener esperanza y para mantenernos firme en toda circunstancia. Si hagamos eso, vamos a tener una gran recompensa. Si no en la cama hoy noche, entonces en el cielo.

Recommended Posts

Leave a Comment