El sexo puede ser la fuente de un gran gozo en su matrimonio, pero también puede ser el origen de mucho sufrimiento. Todo es un proceso de aprendizaje que toma mucho tiempo y ajustes. Contrario a lo que proyecta Hollywood, el sexo fue diseñado por Dios. No solo para reproducción pero para cumplir cuatro cosas; aumentar la intimidad y compañerismo, fortalecer el compromiso y o vínculo, aumentar la pasión y disfrutar el placer, y crecer en su espiritualidad por cumplir el mandato de Dios.

En una relación que incluye el compañerismo, un compromiso fuerte, pasión y unidad espiritual, la relación sexual florecerá. Si falta en una de las áreas tendran problemas. Aunque puede ser difícil imaginar cómo puede una pareja puede tener problemas en la vida sexual, es muy común, y todos van a afrentar problemas en esta area. Cuando no hay una buena intimidad, el sexo escasez de profundidad. Si no sienten el compromiso, el sexo es riesgoso. Cuando en el matrimonio falta pasión, el sexo llega a ser una rutina. Cuando los dos no comparten la misma espiritualidad el sexo es superficial.

También la intimidad sexual puede reflejar la salud física, mental, emocional y espiritual de cada individuo. Alguien en mala condición de salud, cansada, sin energía sufrirá. Mentalmente, si alguien ha recibido información sexual incorrecta, sufre con estrés o preocupaciones sufrirá sexualmente. Emocionalmente alguien con baja auto estima, que ha experimentado abuso verbal, físico, sexual o emocional esto afectará su desempeño sexual. Las relaciones no resueltas, pecados del pasado no confesados, iras y espiritualidad seca afectará también su vida espiritual.

El sexo es un termómetro o una reflejo del estado de su relación, no es un termostato que controla el estado de su relación. El buen sexo empieza no en la noche pero durante el día, con besos y palabras que le dan a cada uno. El afecto no se expresa en la cama, pero durante todo el día con abrazos y tomandose las manos, en público y privadamente.