El Poder del Animo en El Matrimonio

  1. Introducción

Muchas conferencias o charlas sobre el matrimonio se enfocan en nuestra relación con Dios. Muchas personas en sus matrimonios pueden tener una buena relación con Dios, pero  su relación horizontal con su cónyuge puede ser muy mala. La Biblia habla mucho sobre nuestras relaciones horizontales también. Tal vez eso ha pasado con ustedes, por ejemplo, el domingo en la mañana, nada pasa bien y estamos gritando a nuestros cónyuges o nuestros hijos, y en el momento que entramos a la iglesia cambiamos, “Gloria a Dios,” “Dios te bendiga,” “Aleluya.” Tal vez salimos de la iglesia después de oír un mensaje sobre como amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen y entramos a la casa, y boom, los demonios salen. Olvidamos como amar a nuestros cónyuges y orar por los que nos critican.

Tal vez eso les ha pasado a ustedes. Están en la mitad de una gran pelea cuando alguien les llama por teléfono y ustedes lo contesta con una voz tan dulce, “Hola, buenas tardes.” Todo eso muestra que sí, es posible cambiar nuestras actitudes.

Por alguna razón pensamos que el matrimonio nos da el permiso para ser groseros con nuestros cónyuges mientras somos amables con extraños. Puesto que estamos tan cerca no necesitamos ser amables, corteses o bondadosos. Creo que mucho de eso está basado en nuestras actitudes hacia nuestros cónyuges.

  1. Qué significa actitud (intención)

Tu actitud determina tus sentimientos y acciones. Es la perspectiva o punto de vista que tu tienes lo que afecta tu comportamiento, es como miras las cosas o su cónyuge. Es cómo reaccionas cuando las cosas van mal o cuando hay adversidad. Es tu manera como lo expresas. John Maxwell, autor, dijo que “la gente pueden oir tus palabras, pero se sienten tu actitud.”

Su actitud es todo en su matrimonio. Sú actitud hacia Su esposa o esposo determinará sus sentimientos y acciones hacia ellos. Una actitud negativa crea una acción negativa. Cuando piensa negativamente o anticipa respuestas negativas, se desarrolla una actitud y se dan respuestas negativas. La actitud siempre es la manera en como se miran las  cosas. La actitud es pre-pensar sus respuestas.

Si quiere mejorar su matrimonio necesita examinar sus propias actitudes y estar preparado para cambiar. Una mala actitud es como una llanta desinflada. Si no la cambia, no va a ningún parte.

  1. Qué afecta tu actitud

Muchas cosas pueden afectar a su actitud, como los problemas y dificultades en la vida, y es fácil echar la culpa a todos. Jesús dijo en Juan 16:33, “Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas.” Es igual en el matrimonio. La iglesia está diciendo, jóvenes cásense.  Pero el Apóstol Pablo dijo que es mejor no casarse. Dice en I Corintios 7:28, “Pero los que se casan van a tener los sufrimientos propios de la naturaleza humana, que yo quisiera evitarles.”

Nuestra actitud es afectada cuando nuestras necesidades o expectativas no son cumplidas. Entonces la primera cosa es echar la culpa a nuestro cónyuge. Entonces empezamos a quejarnos o a dar la lata a nuestro cónyuge. Si quieres saber cuál es tu actitud, mira tú comportamiento y escucha tus palabras. Si tus palabras son críticas y negativas, entonces tienes una actitud negativa. Mantener una buena  actitud es la cosa más poderosa que puedes hacer en tu matrimonio. Una buena actitud es como una etiqueta de precio. Muestra el valor que tienes.

  1. Los problemas

Los problemas son inevitables pero la miseria es opcional. (Illus. Dos hombres miraron afuera por la ventana de su celda en la prisión. Uno vio el lodo, el otro vio las estrellas. Dos personas estaban en matrimonios afligidos, uno lo maldecía, el otro oraba. La diferencia siempre es la actitud.

Si te enfocas en lo terrible que es tu situación,  tu situación empeorará. Enfócate en una cosa positiva y otras cosas positivas aparecerán.

Una mujer dijo: “mi esposo ha estado sin trabajo por dos años. La buena cosa es que como no tenemos dinero para TV Cable, entonces nos dedicamos a hablar mucho más.” Ella aprendió el poder de pensar positivamente en circunstancias muy negativas.

No podemos controlar lo que nos rodeo o nuestro enviro o ambiente, como: enfermedades, un esposo alcohólico, adolescentes en drogas, una madre o padre que te abandonó, o abusó, pero si somos responsables por lo que hacemos dentro de esas circunstancias.

Soy responsable por mi propia actitud. Mi esposo puede tratarme de una manera grosera o ignorarme, pero sigo siendo responsable de cómo pienso, actuó y reacciono. El desafío es no ser controlado por nuestras emociones.

  1. Los emociones

No queremos ser controlados por nuestras emociones. En consejería decimos que necesitamos ser honestos con otras personas en cuanto a nuestros sentimientos. Se dice que, “En el matrimonio necesitamos ser honestos con nuestros sentimientos y emociones.” Si, está bien, especialmente cuando hay conflictos serios, pero a veces nuestras emociones pueden mentir, y a veces es mejor no ser honestos completamente. Si encuentro a alguien tal vez no están atractivo, no necesito decirle eso. Puede ser la verdad pero no es para el bien de la otra persona. Puede usted imaginarse diciéndole a su jefe en su trabajo, “Señor, hoy siento que no quiero trabajar, y no voy a trabajar, y otra cosa, usted es un idiota.” ¿Qué pasará?

La gente no tiene éxito en sus carreras solo por escuchar a sus emociones. A mi hijo le gusta tocar la batería, y puede tocar por horas, solo con sus palitos sobre una cosa chiquita, por horas! Horas. El lo hace porque quiere mejorar. Estudiantes . . . han sentido a veces que no quieren estudiar.  Y como no lo siente, solo puede dejar sus estudios y nunca acabar una carrera? Es eso posible? A veces necesitamos hacer cosas aunque no sintamos que queremos hacerlo. Cambiemos nuestra actitud.

Nuestros sentimientos siempre cambian. No podemos basar nuestra vida o nuestros matrimonios solo en sentimientos o emociones.

Si piensas que no puedes ser feliz a menos que algo o alguien cambie, serás una víctima por el resto de su vida. Necesitamos aprender a como caminar contentos. Maya Angelou, una autora de los EEUU dijo, “Si no te gusta algo, cámbialo! Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud.” Pero, como cambiamos nuestra actitud?

  • Cómo cambiar tu actitud

El Apóstol Pablo escribió en Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en el Cristo . . .” Usamos este versículo para reclamar victoria y declarar que nada malo puede pasar en nuestras vidas y podemos tener victoria y éxito en todo. Pero ese no es el contexto. En el contexto, Pablo estaba escribiendo que a veces su vida fue muy difícil y miserable. Dice, “Se lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias.” Pablo dice, “he aprendido el secreto. . .” ¿Ustedes han aprendido el secreto? El aprendió a como estar contento en todas las circunstancias, en la pobreza, en la riqueza, en la salud, en la enfermedad . . . Suena como algunos votos que hicimos en el pasado, no? ¿Hemos aprendido como ser contentos con esposas quejonas o esposos vagos? Obviamente no debemos dejar a las personas más cerca a auto destruir sus vidas, pero la clave es controlar a nuestras actitudes.

Como cristianos, nuestras circunstancias no deben determinar nuestro gozo. Si somos  felices solo cuando las cosas van bien y somos miserables cuando las cosas van mal, siempre seremos víctimas de las circunstancias. Incapaces de buscar una mejor solución o reacción. Incapaces de mejorar nuestra vida.  No puedo ser feliz por esto o esto, algo necesita cambiar. Necesitamos encontrar nuestro gozo o nuestra actitud positiva en Cristo, y no en nuestro cónyuge. Somos llamados para adorar solo a Dios, no a nuestros cónyuges.

Santiago 1:2 dice, “considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas . . .” Vamos a celebrar, vamos a tener una fiesta, porque mi vida es terrible. Necesitamos disfrutar la vida y no buscar o esperar la perfección. Su cónyuge no va a llegar a la perfección. Aguántele, va a morir un día!

Disfruta el camino en que estés, porque puede ser un camino sin salida. Puede ser que la luz al final del túnel sea un tren. Necesitamos aprender a estar contentos y felices. Chicas, solteras . . . creen que necesitan un hombre para ser feliz? Ustedes están delirando.  “Estoy esperando al hombre perfecto que puede llenar todas mis necesidades emocionales.” Imposible! Si ustedes son solteras solitarias y miserables, quédense solteras, porque van a ser unas casadas solitarias y miserables. El matrimonio no fue hecho para hacerte feliz, fue hecho para que reflejemos a Dios y su carácter. Fue diseñado para santificar a su cónyuge. Encontramos nuestro gozo en Dios.

Nuestro enemigo no es nuestro cónyuge, es nuestra actitud.  Aprendimos el domingo pasado que nuestro enemigo es Satanás. Satanás quiere destruir tu actitud. No le permita! Tu cónyuge no es tu enemigo!

 

  1. Cómo ponerlo en práctica

El Dr. John Gottman, un autoridad sobre el tema de los matrimonios, dijo: “para tener un buen matrimonio, necesita  tener más interacciones positivas que negativas en una proporción de 5 a 1 .” Si es solo 1 a 1, normalmente el matrimonio termina en divorcio. Necesitamos aumentar nuestras interacciones positivas. Más sonrisas, más palabras amables, más gratitud, más conversaciones profundas. Tal vez piensas que no puedes. Pero recuerda las palabras de Pablo, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

En Filipenses 4:8 Pablo nos da buena consejería. Dice, “Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.” Tenemos la responsabilidad de llenar nuestras mentes con cosas buenas. Llena tu mente con cosas buenas, cosas positivas.

Piense en lo positivo. En consejería siempre es bueno para las parejas a recordar el tiempo de su noviazgo. Porque en ese tiempo, todo era bueno. El Dr. John Gottman dice en su libro, si las parejas pueden recordar y reflexionar sobre esos tiempos buenos y memorias buenas, eso puede ayudar a sus matrimonios. Ustedes recuerdan los buenos tiempos del pasado? ¿Qué diversión, no? Todo era positivo. Recuerdan esos tiempos y hablan de ellos?

Para muchos cónyuges su enfoque esta en lo que no tienen en su matrimonio en vez de en lo que tienen. Alguien dijo, “Tu eres lo que crees que eres.” Los que creen que tienen un matrimonio mediocre o un esposo(a) que no merecen, crean esta realidad para sus vidas. Los que creen que tienen un buen matrimonio y que su esposa(o) es maravilloso, eso es lo que llegan de tener.

El esposo infeliz puede mirar el montón de platos en el lavabo y quejarse porque su esposa no deja la casa limpia, mientras el esposo feliz puede verlo y recordar y pensar que su esposa también trabaja cada día o que está ayudando con los hijos todo el día. Todo depende de nuestra actitud, de nuestra visión.

La esposa infeliz puede mirar la ropa de su esposo en el piso o la tapa del inodoro arriba y pensar en cómo quejarse. La esposa feliz puede mirar la ropa tirada y aprovechar para recogerla y pensar en sus calidades buenas, en como él es un buen padre y proveedor.

Los matrimonios buenos son aquellos que se enfocan en el positivo. A veces somos ciegos a lo positivo. Es como vivir y Ibarra en nunca ver al hermoso Imbabura. Cuando tengo una mala actitud aquí en Ecuador, necesito buscar y encontrar lo positivo: la naturaleza, la fritada, el clima y el aire fresco (el Raphael Correa) ¿Cuáles son las cosas positivas de su cónyuge?

Vamos a hacer una ejercicio. Quiero que ustedes escriben cinco cosas que te gusta de tu esposo(a) en un papel.

 

Recientemente mi esposa leyó Hebreos 13 para mí. El versículo 1 dice, “Sigan amándose unos a otros fraternalmente.  No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” Cuando oyó eso yo le dije, “Tal vez yo soy un ángel.”

Hebreos 13:4 dice, “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal . . . . Conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” Así que podemos decir con toda confianza: “El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal (o cónyuge)?” El contexto aquí fue hablando sobre dinero pero creo que podemos aplicarlo a los matrimonios también.

Sobre todo, como hemos aprendido los domingos en nuestro estudio sobre el libro de Efesios, (y si no asisten, están cordialmente invitados), Efesios 4:29 dice, “No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.” El versículo 32 dice, “sean amables unos con otros, sean de buen corazón.” Ser casado no da el derecho de ser groseros.

 

  1. Conclusión

Cómo es hacer cambios en nuestro matrimonio. Necesitamos ver a nuestro cónyuge en una luz positiva. Tal vez no puede sentirse natural, tal vez es incómodo, y necesita practicar. Una vez que tomamos la decisión de movernos de lo negativo a lo positivo, vamos a ver cambios, vamos a ver y disfrutar la diferencia. La gente cambia cuando vean cambios en usted.

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